domingo, 2 de noviembre de 2014

La Grenouillère, dos miradas: Claude Monet y Pierre-Auguste Renoir

El pintor Eugène Boudin fue quien alentó a Monet para que se mudara a París e incursionara en la pintura al aire libre, Boudin fue su maestro y, de él también aprendió que todo lo que se pinta directamente ante el motivo contiene una fuerza y viveza de pincelada inalcanzables en el estudio. Mientras que el pintor que trabaja en el estudio recurre siempre a las convenciones y a los propios manierismos, el pintor que trabaja al aire libre se ve obligado a reaccionar ante una atmósfera sometida a un cambio constante, a la luz de variaciones infinitas; fue novedoso y, por sus consecuencias para la pintura, revolucionario que los pintores se instalaran al aire libre.
Monet es uno de los primeros pintores que trasladan su estudio a la naturaleza. Todo esto empezó a ser viable tras el descubrimiento de los colores en tubo y a partir del año 1850 gracias a las nuevas comunicaciones por tren, la novedosa presentación en tubos de la pintura facilitaba el manejo de la misma fuera del estudio y las ampliaciones de los recorridos ferroviarios acercaron las aldeas de la periferia a la metropolis, cada hora salían trenes de Gare de l'Este con dirección a Argenteuil, Bougival, Asnières y hacia los demás lugares situados a lo largo del río Sena.
Junto con los pintores, en tren viajaba gente obrera y de la pequeña burguesía en busca de reposo, por primera vez podían hacer una excursión y dar la espalda a la ciudad al menos por un día, vivir la vida como eterno domingo.
Monet y Renoir eligen esta  región de la periferia parisina como morada, entusiasmados con la pintura al aire libre y la alegría dominguera de la gente que disfruta de estos rincones bucólicos, los pintores al igual que estas personas van detrás de un sueño, estas en busca de la felicidad que proporciona sentir el sol y el agua sobre sus cuerpos y los pintores en busca de poder atrapar lo efímero de la atmósfera y sus sorprendentes variantes
Claude Monet (1840-1926)
Pierre-Auguste Renoir (1841-1919)




















Monet y Renoir pintan en el verano de 1869 uno de esos lugares turísticos en Bougival, sobre la isla de Croissy: "La Grenouillère", el estanque de las ranas, es el motivo común de ambos pintores. Desde un punto de mira casi idéntico -Renoir ha debido situarse un poco más a la derecha que Monet y algo más cerca del agua- ambos pintan el ir y venir en la maceta, como se denomimaba la pequeña isla de bañistas con el árbol en el centro (también llamado camembert por su forma similar al queso de ese nombre). Comparando los cuadros, es evidente que ambos se esforzaron por reproducir la topografía con exactitud. Pero es exactamente esta cercanía externa la que diferencia claramente los estilos de ambos pintores.

Claude Monet La Grenouillère, 1869 Metropolitan Museum of Art, New York; H. O. Havemeyer Collection.
Monet compone su cuadro a partir de pinceladas claras, horizontales, e incluye vehementemente luminosidades, pocas, pero fuertes; su pincelada es enérgica, mientras que Renoir aplica el color vaporosamente, diluyéndolo. Donde Monet utiliza pocos tonos, y éstos fríos, la paleta de Renoir resulta más delicada y, gracias a la mezcla de tonos rojos, más cálida.
A Monet ya no le interesa la moda del momento, sino que representa a sus figuras únicamente como relajadas pinceladas en movimiento. Renoir, por el contrario, reproduce la textura de los trajes rayados bajo la luz del sol y presta atención a detalles de la moda. Si Renoir comunica, en su composición concentrada en un punto central, una atmósfera acogedora, cerrada. Monet evita la concentración del cuadro mediante sombras regularmente repartidas y destacadas pinceladas blancas en los bordes, logrando así una trama espaciosa y dinámica que alcanza a toda la superficie del cuadro y une lo plano y la profundidad plástica. Esta tensión que se extiende hacia los bordes será típica en las composiciones de Monet.

Pierre-Auguste Renoir La Grenouillère, 1869 National Museum, Stockholm.
Visiones soleadas como la del estanque de las ranas tienen una larga tradición, cuya cina había sido alcanzada en la época galante de Antoine Watteau. Los pintores impresionistas -y Renoir más claramente que Monet- aluden a estas escenas arcádicas, pero pintan, en lugar de retirados idilios, muchedumbres turbulentas en correspondencia con las descripciones de la época.
Las representaciones del domingo "à la campagne", al igual que las vistas del nuevo París, no son únicamente contemporáneas, sino que constituyen aspectos de la vida cotidiana conscientemente entendidos como modernos.
Para el público actual apenas es comprensible que estos cuadros de la vida liviana, del tiempo libre y de los placeres domingueros, pudieran despertar críticas tan duras y fueran tan empecinadamente rechazados por la academia y el público.
Después de haber sido rechazados durante más de diez años de los centros oficiales, los pintores decidieron encargarse ellos mismos de organizar una exposición. En la "Asociación anónima de pintores, escultores, grabadores y otros", se reunieron, junto a Monet y Renoir, los pintores Pissarro, Sisley, Degas, Cézanne y otros muchos más al objeto de exponer sus trabajos por primera vez independientes del salón.

Información: Monet, Christoph Heinrich
Chefs-d'oeuvre de l'impressionnisme francais, Diana Kelder
L'univers des impressionnistes, Steven Adams
Publicar un comentario

Archivo del blog