domingo, 20 de septiembre de 2009

"Una Joya Rosa y Negra" Gustave Courbet



En Octubre de 1853 Gustave Courbet escribía en una carta dirigida a un amigo, que Él no era sólo un pintor sino antes que nada un hombre que había hecho pintura, no por hacer arte por el arte, sino para conquistar su libertad intelectual.


Jean-Desiré-Gustave Courbet nació el 10 de Junio de 1819 en Ornans, en la antigua provincia francesa del Franco-Condado.


Aunque a lo largo de su producción artística e incluso dentro de una misma obra, se observan estilos distintos, toda la crítica especializada ha apreciado un uso constructivo del color, donde el negro contribuye a dar solidez y forma al objeto, frente a la luminosidad o, incluso, elegancia con la que los pintores coetáneos manejaban la luz y el color.


Embelesado por la realidad, se afanó por describir con verdad la maravilla de las cosas.



Una Joya Rosa y Negra: El Origen del Mundo



En "El Origen del Mundo", Courbet subraya la realidad objetiva de la obra escluyendo toda trascendencia misteriosa o fantástica que, a través de ellas pudiera sugerir algún tipo de elevación espiritual. En une posición extrema en ese sentido-auténtica epifanía carnal- se encuentra "El Origen del Mundo" (1866, Paris, Musée d'Orsay)


La obra pintada para Khalil-Bey, estuvo colocada en el cabinet de toilette del rico musulmán, oculta tras una tela verde. Merece la pena insistir en la instalación que la obra requirió en su tiempo, elemento nada secundario para su precisa comprensión, ya que siempre se ubicó en gabinetes privados, lejos de las miradas públicas a que está sometida hoy en día.


El anticuario La Narde y el galerista Bernheim la tuvieron colocada detrás de un panel, cuando estuvo en manos del filósofo y psicoanalista Jacques Lacan, su esposa encargó a André Masson una versión que cubriese el original, sólo accesible así para los íntimos.


Aunque la denominación El Origen del Mundo por el que es conocido este cuadro, pintado d'aprés nature como el más desprejuiciado de los paisajes terrestres, no se debe a Courbet (tal vez pueda ponerse en relación con un grabado de Jules-Adolphe Chauvet titulado el centro dle mundo, hacia 1848).


En cada una de sus obras Courbet nos regala la mágia de su profunda realidad sensorial.
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