viernes, 11 de julio de 2014

Frida Kahlo, Carlos Pellicer


Cuando Frida murió, Rivera quedó como "un alma partida en dos".
Su gran cara de rana se hizo flácida entre los pliegues de la edad y del dolor.
Se enterró las uñas sobre las palmas de sus puños cerrados una y otra vez hasta que sangraron. En su autobiografía, Rivera recordaba: "El 13 de julio de 1954 fue el día más trágico de mi vida. Perdí a mi querida Frida, para siempre... Demasiado tarde me di cuenta de que la parte más maravillosa de mi vida había sido el amor que sentía por Frida".
El próximo día 13 de julio, se cumpliran sesenta años de la muerte de Frida Kahlo, en las palabras de Carlos Pellicer su gran amigo, volvemos a honrar su memoria.

Carlos Pellicer se encarga de las palabras de despedida, su carta para la eternidad:  "Una semana antes de tu partida, ¿te acuerdas?, yo estaba contigo, sentado en una silla, muy cerca de ti, contándote cosas, leyéndote los sonetos que había escrito para ti y que tanto te gustaban, y a mí también me gustaban porque a ti te gustaban. La enfermera te había inyectado. Creo que eran las diez. Comenzabas a dormirte y me habías indicado que me acercara. Te besé y puse tu mano derecha entre mis manos. ¿Te acuerdas? Luego, apagué la luz. Tú te dormiste y yo me quedé un momento para velar tu sueño. Afuera el cielo barrido, inundado, me acogió misteriosamente como tiene que ser. Me pareció que ya no podías más. Te confesaré que lloré por la calle cuando me dirigía al autobús para irme a mi casa. Ahora que por fin has encontrado la salvación para siempre, quisiera decirte, más bien repetirte, repetirte... En fin, tú lo sabes bien... Tú, como un jardín pisoteado por una noche sin cielo. Tú, como una ventana azotada por la tempestad. Tú, como un pañuelo empapado de sangre. Tú como una mariposa llena de lágrimas, como un día aplastado y roto, como una lágrima en un mar de lágrimas; araucaria cantarina, victoriosa, rayo de luz en el camino de todo el mundo... "Siempre estarás sobre la tierra viva, siempre serás motín lleno de auroras, la heroica flor de auroras sucesivas."

Sonetos de Carlos Pellicer a Frida

I
Si en tu vientre acampó la prodigiosa
rosa de los colores, si tus senos
alimentan la tierra con morenos
víveres de espesura luminosa;

si de tu anchura maternal la rosa
nocturna de los actos nochebuenos
sacó tu propia imagen con serenos
desastres en tu cara populosa;

si tus hijos nacieron con edades
que nadie puede abastecer de horas
porque hablan soledad de eternidades,

siempre estarás sobre la tierra viva,
siempre serán motín lleno de auroras,
la heroica flor de auroras sucesivas.

II
Como quien tiene flores en la mano
y se queda mirando un pueblo entero
para entregarle el corazón, te quiero.
(No pude ser tu buen samaritano.)

Nada en nuestro dolor ha sido en vano;
que vengan los pinceles: el primero
teñido en sangre te dirá en jilguero
su lágrima ambulante por el llano.

Estás toda clavada de claveles.
Fuego a la sangre pegan los pinceles.
Un niño ensangrentado sube al cielo.

Yo acampo en un abismo de ternura,
seco de sed. Tu corazón, al vuelo,
dejó caer un poco de su altura.


III
A Frida, enviándole un anillo adornado con el cero maya.
Cero a la izquierda, nada. Yo te digo:
toma esta nada, póntela en un dedo.
Nada en un dedo llevarás sin miedo.
La nada poderosa del mendigo.

Te veo por la nada de un postigo
y eres la cifra que alcanzar no puedo.
Ante tu fuerza saludable quedo
igual a un árbol hueco y enemigo.

Cero sin fin a la derecha es tuyo.
Si pienso en ti –robándote-, destruyo
toda la cobardía que me llena.

Nada soy. Todo tú. Con nuestra vida
llena de soledad, yo soy la arena
y tú la raya horizontal sufrida.



La siguiente es una carta escrita por Frida para Carlos Pellicer.

Noviembre de 1947
No sé cómo me atrevo a escribirte, pero ayer dijimos que me hará bien
Perdona la pobreza de mis palabras, yo sé que tú sentirás que te hablo con mi verdad, que ha sido tuya siempre, y eso es lo que cuenta
¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno:
Yo te cielo, así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida
Siento que desde nuestro lugar de origen hemos estado juntos, que somos de la misma materia, de las mismas ondas, que llevamos dentro el mismo sentido Tu ser entero, tu genio y tu humildad prodigiosos son incomparables y enriqueces la vida; dentro de tu mundo extraordinario, lo que yo te ofrezco es solamente una verdad más que tú recibes y que acariciará siempre lo más hondo de ti mismo Gracias por recibirlo, gracias porque vives, porque ayer me dejaste tocar tu luz más íntima, y porque dijiste con tu voz y tus ojos lo que yo esperaba toda mi vida
Para escribirte mi nombre será Mara, ¿de acuerdo?
Si tú necesitas alguna vez darme tus palabras, que serían para mí la razón más fuerte de seguir viviéndote, escríbeme sin temor a “Lista de Correos”, Coyoacán ¿Quieres?
Carlos maravilloso,
Llámame cuando puedas, por favor
Mara


Aún muerta, Frida está llena de vida, se convirtió primero en un mito y, después, en una figura a la que se le rinde culto. En México es reconocida como la mujer artista más importante del país. En 1984 el gobierno mexicano decretó la obra de Frida Kahlo patrimonio nacional, , porque tiene un "valor estético inéquivoco y ha alcanzado reconocimiento unánime dentro de la comunidad artística nacional". Para todas las mujeres del mundo, y en especial para las artistas, Frida es un ejemplo de fuerza perseverante. Ella pintó a pesar de todo y lo continuó haciendo a pesar del dolor, hasta sus últimos días de vida, ocho días antes de partir definitivamente, añadió el toque final a su última pintura, una naturaleza muerta donde la pulpa carmesí de sandías cortadas y rebanadas se enfrenta a la realidad de la vida y de la muerte del cielo mitad oscuro mitad claro. La pintura recibe con gusto a la muerte y al mismo tiempo la desafía con alegría. En la rebanada frontal escribió con letras  mayúsculas el lema cuya fuerza invocadora da vida tanto a su arte como a su leyenda: VIVA LA VIDA.




*
CARLOS PELLICER (1897-1977)
Escritor, poeta, museólogo y político mexicano; nacido en Villahermosa, Tabasco, México.


BIBLIOGRAFIA: Frida Kahlo Las Pinturas, Hayden Herrera.
                            Diego y Frida, J. M. G. Le Clézio.
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