sábado, 17 de noviembre de 2012

Lola Mora (Dolores Mora de la Vega (1866 / 1936)



"Fuente de las nereidas"





Lola Mora en su obra más representativa "La fuente de las nereidas" nos brinda un claro testimonio de su lucha infatigable por lograr sus metas.
Pionera para su época, donde las mujeres tenían escasa participación en las actividades culturales, desafía los mandatos sociales y abraza el arte como medio de vida.
En su pequeña talla albergó un gigante que despertaba ante la frialdad del mármol, de esa roca blanca de Carrara, la cual se doblegaba gustosa ante su martillo y su cincel.

Algunas estrofas del poema "Cosecha de la materia", del español Claudio Rodriguez, escritas para otro escultor, son un sentido homenaje a la destacada y prolífera obra de la primera mujer escultora de la Argentina, ofrenda póstuma para "la argentinita de los cabellos peinados por el viento", según el decir de su amigo el poeta D'Annunzio, para la mujer tan controvertida como virtuosa en el cincelado del granito y el mármol.

"La materia no es muda: en ella alienta al nivel de la talla, / la música interior / que está sonando ahora a través de la obra / de la escultura limpia y traspasada / de verdad. Y yo oigo / como un destino de cosecha dentro / de cada escorzo; / y se respira un viento claro en cada / movimiento: en esa / curva, donde está la vida donde / hay aventura, piedad, llama y abierta".


La obra humana está aquí, entregada y dolida.
Y es materia y es alma, ventana transparente: cuerpo y sueño y abierta está. Abrámonos, no hay noche en el latido de este mármol en flor.
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