sábado, 1 de septiembre de 2012

Huye del triste amor, amor pacato... (Antonio Machado)

                                                  El Secreto, Gustav Eberlein

                                           
                                                 

Huye del triste amor, amor pacato,

sin peligro, sin venda ni aventura,


que espera del amor prenda segura,

porque en amor locura es lo sensato.


Ese que el pecho esquiva al niño ciego

y blasfemó del fuego de la vida,

de una brasa pensada, y no encendida,

quiere ceniza que le guarde el fuego.

 
Y ceniza hallará, no de su llama,

cuando descubra el torpe desvarío

que pedía, sin flor, fruto en la rama.

 
Con negra llave el aposento frío

de su tiempo abrirá. ¡Desierta cama,

y turbio espejo y corazón vacío!








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