sábado, 20 de febrero de 2010

Frida Kahlo







Me pinto a mí misma, porque estoy con frecuencia muy sola y, porque soy la persona a quien conozco mejor. Son palabras de Magdalena del Carmen Frida Kahlo Calderón; mejicana nacida en Coyoacán, el 6 de julio de 1907.
Su vida estuvo marcada por la lucha contra el sufrimiento físico y sentimental. Este martirio fue su formación, es así como el infortunio no la doblegó, por el contrario la nutrió de pasión, apostando al amor y a la vida.Para todas las mujeres del mundo y en especial para las artistas, Frida es un ejemplo de fuerza perseverante y la imagen de la conquista de la adversidad.
Ella pintó a pesar de todo: trabajó en una cultura de machos y en la cúspide del muralismo; no se desalentó con la enorme fama artística de su marido el muralista Diego Rivera, tampoco compitió con El, ni fue condescendiente. Y continuó pintando a pesar del dolor.
Expresó sin máscaras su visión de la vida y la muerte, con sangre ese líquido tan próximo a la vida cotidiana femenina y proscrito por el arte y por la sociedad.
Fue una pintora mujer que contradijo las reglas estéticas de su época. Sus representaciones de nacimientos, de abortos, de autorretratos híbridos, de entrañas humanas, no eran temas corrientes en el arte occidental.
Un crítico dijo: "Es imposible separar la vida y el trabajo de esta persona extraordinaría, sus cuadros son su biografía".
A su manera luchó contra la opresión y por la liberación. Para vencer la depresión, pinta y, en su consoladora visión, se muestra desnuda en cuerpo y alma.
El escritor Carlos Fuente, gran admirador de Frida, dijo en una oportunidad: "Frida encontró la manera de pintar el dolor y, con ello, reflejó el dolor del mundo".
En su obra se ponen de manifiesto su creencia en las dualidades, sol-luna, noche-día, claridad-oscuridad, vida-muerte, femenino-masculino; dichas dualidades tenían sus raíces en el principio precolombino de una guerra eterna entre el día y la noche.
Frida habla de su dualidad, posiblemente se refería a la persona que sentía ser en su interior y la otra que veía desde afuera.
También proyecta su obsesión por la fertilidad, las flores y los frutos se transforman en genitales femeninos y masculinos; las fuerzas sexuales y cósmicas se unen al generar vida el sol; el esperma brota del fálico estambre, los lirios que semejan vaginas se abren y los fetos crecen en matrices de pétalos.
Cuando André Bretón busca incorporarla al movimiento surrealista, Frida niega esa etiqueta y, de esta forma rechaza las facilidades otorgadas por la política o por la estética; Frida hace de su arte un proyecto único y personal, un medio de decir no a la opresión de sus sufrimientos, un acto de liberación. Frida le responde a los Surrealistas; "Nunca pinté mis sueños, pinté mi propia realidad".
Ocho días antes de su muerte, en julio de 1954, añadió el toque final a su última pintura, una naturaleza muerta donde la pulpa carmesí de sandías cortadas y rebanadas se enfrenta a la dualidad de la vida y la muerte, al cielo mitad oscuro y mitad claro; la pintura desafía a la muerte con alegría. Frida mojó por última vez su pincel en pintura roja y con grandes letras mayúsculas escribió el lema cuya fuerza invocadora da vida a su arte como a su leyenda, VIVA LA VIDA!!!.
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